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A
finales de la Edad Media empezó a configurarse una nueva imagen
de la bruja, que tiene su principal origen en la asociación de
la brujería con el culto al Diablo (demoniolatría) y, por lo tanto,
con la idolatría (adoración de dioses falsos) y la herejía (desviación
de la ortodoxia).
Existen variantes regionales, pero pueden ser descritas una serie
de características básicas, reiteradas tanto en las actas de los
juicios como en la abundante literatura culta sobre el tema que
se escribió en Europa durante los siglos XV, XVI y XVII. Las principales
características de la bruja, según los teóricos del tema, eran
las siguientes:
-
El vuelo en palos, animales, demonios o con ayuda de ungüentos,
- Encuentros
nocturnos con el Diablo y otras brujas en el sabbat o aquelarre,
-
Pactos con el Diablo,
-
Sexo con demonios (en forma de íncubos y súcubos)
- La
magia negra.
La
definición de la brujería como adoración al Diablo se difundió
por toda Europa mediante una serie de tratados de demonología
y manuales para inquisidores que se publicaron desde finales del
siglo XV hasta avanzado el siglo XVII. El primero en alcanzar
gran repercusión, gracias a la reciente invención de la imprenta,
fue el Malleus Maleficarum ("Martillo
de las brujas", en latín), un tratado filosófico-escolástico desapasionado
y racional publicado en 1486 por dos inquisidores dominicos, Heinrich
Kramer (Henricus Institoris, en latín) y Jacob Sprenger. El libro
no solo afirmaba la realidad de la existencia de las brujas, conforme
a la imagen antes mencionada , sino que afirmaba que no creer
en brujas era un delito equivalente a la herejía: «Hairesis
maxima est opera maleficarum non credere» (La mayor
herejía es no creer en la obra de las brujas). Tanto el Malleus
como otros muchos libros que se publicaron en la época, constituyeron
el fundamento de la caza de brujas que se dio en toda Europa durante
la Edad Moderna, especialmente en los siglos XVI y XVII, y que
causó la muerte, según los cálculos más fidedignos, de unas 60.000
personas.
En
la actualidad esta es la imagen que sigue dominando a la hora
de caracterizar a las brujas y las siguientes características
son las que definen como tal a una bruja:
- Pacto
con el Diablo
- El
aquelarre
- El
vuelo
- La
metamorfosis
- Prácticas
mágicas y pociones
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