"En las tierras solitarias no holladas por los hombres, las mujeres entre el verde umbroso y los seres del bosque que viven invisibles ...

Cumplidas las fiestas rojas y sangrientas, mantenidas las llamas de la Gran Madre, soy libre y sacerdote de Baco, vestida de puro blanco, nací limpia del vil nacimiento del hombre, y destierre de mis labios todo alimento con vida."

Las Bacantes eran, en la Antigua Grecia, mujeres que adoraban al dios Baco, tambien llamado Bromio o Dionisos.

A pesar de que en la actualidad la figura de Baco está asociada fundamentalmente a la embriaguez, hay que tener en cuenta que en la antigüedad, en Grecia, su culto fue uno de los más importantes e influyentes. Estas influencias aparecen claramente en el pensamiento filosófico posterior griego.

El dios Baco, procedente de Tracia originariamente, era una deidad bajo cuyo culto se fueron agrupando una gran cantidad de ritos paganos. Los agricultores comenzaron también a adorar a Baco gracias al descubrimiento de la cerveza y el vino, a los que atribuyeron origen divino, y asociaron a su culto. Las Bacantes surgieron más tarde, de la mezcla de los ritos paganos de Baco, asociaos a la fertilidad y al dios Pan, lo que le da un giro femenino.

La belleza y el salvajismo del culto ha llegado hasta nuestros días de la mano de Eurípides y su obra Las Bacantes.

En sus ritos las bacantes subían en procesión a un monte solitario y durante días se entregaban a un místico desenfreno, entregándose al Dios. Las mujeres, durante esos días desarrollaban un amor hacia lo salvaje y un ansia por un modo de vida más primitivo.

Se suponía que dichas prácticas fomentaban la fertilidad y las matronas hacían de sacerdotisas proporcionando alcohol y placer a las jóvenes llamadas Ménades. Todo ello tenía como objetivo que las mujeres obtuviesen el entusiasmo que etimológicamente significaba la "entrada de Dios" en la iniciada.

Las mujeres que consideraran que habían hecho el amor con los dioses se consideraban afortunadas y protegidas. Estoa lejanos y antiguos rituales se supone que siguieron conservándose y practicándose hasta bien entrada la Edad Media, pudiendo así considerarse que son el origen de lo que actualmente se conoce como "Aquelarre".

"Al gozo de las vivas y rojas carnes, la sangre de la cabra desgarrada,la gloria de los despojos de la bestia silvestre, donde la cima del collado sorprende al día, hacia los montes Frigios y Lidios, es Bromio quien indica el camino."